Alimentación

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Plantas, compañeras en la diabetes

Publicado el 16 noviembre 2017

     

La diabetes es una enfermedad silenciosa y grave, aunque perfectamente manejable. Su presencia en México es notable, nos llevamos el sexto lugar mundial. En 2012 murieron 1.5 millones de personas a causa de este padecimiento de los que el 55% fueron mujeres. Si eres mujer y tienes diabetes, considera sembrar en tu casa o localidad plantas que pueden ayudarte a regular o controlar la diabetes.

 

De entrada, debes seguir lo que tu médico te proponga porque en cada cuerpo se da la enfermedad de una forma diferente. Toma lo que te indiquen, mide tus niveles de glucosa y tu presión. Haz ejercicio (al menos media hora diaria) y controla tu peso. Además, puedes darle un giro a las cosas con plantas que le traerán sabor a tu comida y embellecerán tu entorno.

 

La diabetes no es una enfermedad nueva, aunque haya sido descrita en el siglo XIX. Los desajustes metabólicos han estado con nosotros desde que caminamos en dos pies. Por eso es que hay una larga lista de remedios tradicionales o caseros para controlarlos. Hay plantas conocidas por sus propiedades para mantener el azúcar en la sangre en buenos niveles (y hay que considerar que esto debe ser sólo complementario, no un sustituto medicinal). El áloe vera (sábila), el fenogreco, el jengibre y la canela son algunas de las más sonadas. También el ajo y las hojas de higuera. Si bien es cierto que resulta casi imposible que siembres en tu casa árboles de canela, también es cierto que puedes tener un pequeño huerto con algo de lo demás.

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Los ajos son fáciles de sembrar y pueden ir en macetas (y hasta en formatos muy peculiares) o en huertos. Sirven no sólo para darle sabor a guisos espléndidos, sino para repeler mosquitos, ahuyentar vampiros y mantener el azúcar en la sangre en buenos niveles.

 

El jengibre también se da en maceta y tiene unas hojas largas y elegantes, que resultan decorativas. Lo mismo puede decirse de la sábila, esta suculenta que tiene usos múltiples y que luce de una forma extraña, como un animal fantástico, medio pulpo y medio maguey. Sembrar ambas plantas en lugares bien iluminados, con una temperatura templada, garantizará su buena salud.

 

Una jardinera amplia, un macetón de barro de gran cupo o un jardín o huerto comunitarios pueden servir para sembrar higueras. Octavio Paz escribió: “La higuera, seis meses vestida de un sonoro vestido verde y los otros seis carbonizada ruina del sol del verano”. Sus hojas aterciopeladas son aromáticas, sus frutos son pequeños jardines interiores para que liben las abejas y los colibríes y no requieren cuidados excepcionales, porque depende mucho de la temporalidad, como señaló Paz con voz poética. La cocción de las hojas sirve para regular la glucosa. Y su sola presencia sirve para alegrar corazones.

 

Elige alguna de estas plantas porque cabe en tu casa o porque te gusta, siémbrala y acompáñense en la salud.

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