Alimentación

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El sabor y la salud: ajos, cebollas…

Publicado el 04 diciembre 2017

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Durante el otoño y el invierno es posible plantar aliáceas, una de los grupos vegetales más satisfactorios para sembrar en casa. Está compuesto por el ajo, la cebolla, el cebollín, las cebollas de Cambray, el chalote y el puerro o poro. De algunas de estas especies se puede consumir prácticamente todo, como en el caso de las cebollitas de Cambray: desde la carne blanca hasta la punta de los tallos.

Las aliáceas son plantas perennes y bianuales, muy usadas por su intenso sabor y por las propiedades que tienen. Se conocen muchas, se presumen otras y se sabe a ciencia cierta que son nutritivas. Por si fuera poco, son dóciles, productivas y agradables a la vista.

La sugerencia es que siembres distintas plantas de esta familia para que tengas una diversidad de sabores, para enriquecer el suelo y para lograr un huerto sin problemas de plagas. Si vas a sembrar en un terreno o huerto comunal, lo ideal es que hundas las raíces o bulbos, según lo que plantes, a unos 15 cm de profundidad, separados unos 20 o 30 cm entre una planta y otra. A todas estas plantas les gusta mucho el sol y, aunque se dan en sombra, se vuelven más robustas y resistentes bajo el sol. En la sombra, las hojas y los tallos pueden decaer o volverse amarillentos. Requieren agua moderada, pero detestan que haya estancamientos o encharcamientos. Eso suele matarlas o llenarlas de gusanillos y larvas.

Si las siembras en macetas, puedes elegir dos o tres plantas de la misma variedad para poner en cada una. Con lo sembrado en macetas debes proceder igual; o sea, mucha luz, agua suficiente pero no excesiva. Tus macetas deben tener muy buen drenaje y debes vigilar que les dé el sol varias horas al día.

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Algunas de estas plantas, como los cebollines, crecen poco: son plantas chaparritas y finas, a las que no necesitas cortar del todo para aprovechar. Simplemente, con unas tijeras, cortas cerca del tallo y usas las plantas directamente en la cocina. Otras, como las propias cebollas, los poros o los ajos, pueden tener tallos más largos y hojas nutridas y elevadas. Lo que suele aprovecharse son los bulbos, por lo que es preferible sacar la planta entera cuando sea el momento de recolectarlas.

Un dato curioso: ¡los ajos dan flores! Muchas plantas de esta familia, incluso algunas no comestibles, dan flores. En el caso de los ajos, puedes dejarlas, porque suelen ser bonitas, pero entonces el bulbo no tendrá ni el mismo vigor ni el mismo sabor, así que se recomienda cortar las flores antes de que abran (los tallos son comestibles). Claro que lo que puedes hacer es dejar unas plantas con flor y tratar a otras como la fuente de los ajos para consumo. Un jardín o huerto de aliáceas es fragante, exótico y no requiere muchos cuidados.

Las aliáceas traen beneficios para la salud porque son ricas en un compuesto llamado “alicina”. La alicina sirve como antibiótico, antimicótico, es antioxidante, se utiliza para las enfermedades cardiovasculares y, a veces, se le usa como anticancerígeno. Como hemos dicho, las aliáceas son una delicia en la cocina y se usan por todo el planeta como base de guisos, por sí mismas o como complemento.

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